quinta-feira, 21 de outubro de 2010

un modelo deportivo que propone el desarrollo personal a través del deporte

Escuela Deportiva ITESO

Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente
tomas@iteso.mx Tomás Trujillo Santana
(México)


Dentro de la cultura de la sociedad moderna el concepto de deporte es utilizado como una bandera positivista en diversos campos, así decimos que los jóvenes deberían orientarse al deporte en lugar de los vicios, así gobiernos y comunidades religiosas han apostado por el deporte como una actividad positiva para quien lo practica. Sin embargo, lejos de este obsoleto esquema, el deporte en la actualidad esta matizado de conductas personalistas y de una orientación marcada hacia el logro. En este sentido, ¿cuales esquemas propone la sociedad actual para asegurar que el deporte sea un contexto positivo?. Como una alternativa a este cuestionamiento surge la propuesta de crear la escuela deportiva ITESO cuyo objetivo es favorecer el desarrollo personal a través del deporte. Para cumplir este objetivo se han diseñado programas deportivos en fútbol, básquetbol y voleibol los cuales se combinan con programas basados en metodologías psicológicas. Los programas de trabajo psicológico varían sus objetivos según la categoría del participante ya que van a la par de su desarrollo psicológico. Dada la importancia de rescatar toda la información posible sobre esta aproximación al modelo que se desea crear, los programas tienen metodologías precisas de evaluación entre las que se encuentran observaciones diarias por parte de los entrenadores y baterías psicológicas. La Escuela deportiva ITESO representa la aproximación a un estilo de trabajo que permitirá asegurar que el deporte puede apuntar hacia una dirección más allá del mero desarrollo físico.

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 5 - N° 26 - Octubre de 2000
Trabajo presentado en el IIIº Encuentro Deporte y Ciencias Sociales y
1as Jornadas Interdisciplinarias sobre Deporte. UBA - 13 al 15 de Octubre 2000


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Introducción

Durante mucho tiempo el deporte ha despertado un gran interés no solo por parte de sus practicantes y aficionados sino también por parte de diferentes ciencias que a través de los años han logrado encontrar dentro de los contextos deportivos variados objetos de estudio.

Es así, como el deporte es analizado cada vez con mayores elementos científicos, lo que permite tomar en cuenta no sólo aquellos elementos ejecutivos de las actividades deportivas, sino también aquellos elementos que antes se imaginaron intangibles y con poca importancia para el desarrollo de las actividades deportivas.

Actualmente el deporte es una de las actividades más populares del mundo, lo que provoca que desde temprana edad el ser humano sea motivado a su práctica.

Por este motivo en la sociedad actual existe una necesidad por la capacitación deportiva desde los primeros años de vida. Es así, como en el intento por satisfacer esta necesidad han surgido a través de los años numerosas escuelas deportivas infantiles, sin embargo estas ofrecen programas poco elaborados y sin un seguimiento en el desarrollo de los participantes, a lo que se suma aquellas escuelas que responden sólo a intereses económicos siendo esta una de las principales características del deporte en la actualidad, de tal forma que los niños se ven privados de participar en un contexto que puede favorecer su desarrollo más allá del aspecto físico.

Existe pues, una paradoja entre el uso de la actividad física - deportiva como una herramienta de formación del carácter y el uso actual del deporte como una herramienta comercial que permite el desarrollo económico de grandes empresas (Lawther, 1978).

Es así, como el departamento de Educación Física y Salud Integral del ITESO (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente) consciente de las necesidades sociales del presente y basado en los fundamentos y objetivos de la Universidad, propone la creación de una escuela deportiva infantil que devuelva al deporte la posibilidad de utilizarlo como una herramienta formativa y educativa.

De esta forma a través de un equipo de trabajo compuesto por entrenadores deportivos, administradores y un psicólogo del deporte se ha consolidado esta propuesta.

El modelo de trabajo sé compone de programas deportivos de Fútbol, Voleibol y Básquetbol, combinados con programas basados en teorías y técnicas psicológicas, consolidando así un modelo que persigue facilitar el desarrollo personal de los niños y adolescentes a través del deporte.


Revisión de literatura

A continuación se revisa el concepto de juego, tratando de entender como en su evolución se convirtió en deporte y como este una vez ya constituido, empezó a representar un contexto benéfico para sus practicantes.

Juego y deporte: diferenciación y perspectivas sociales.

Actualmente es superfluo señalar el papel capital del juego en el desarrollo del niño y hasta del adulto. "El hombre no está completo sino cuando juega", escribió Schiller (en Chateau, 1958), y la fórmula ha sido comentada frecuentemente. Arte, ciencia y hasta religión son a menudo juegos serios. Se juega a pintar o a rimar como se juega al ajedrez; y no pocas obras que han encantado a generaciones no fueron para sus autores más espléndidos juegos (Chateau, 1958).

Parent (1990), señala que el juego es necesario como el sueño, es una liberación de la energía excedente, hasta puede ser una práctica que ayude a la auto preservación, el hombre juega y ésta es su ética, logra un equilibrio entre lo real y lo imaginario. Tiende a la conciliación interior, sin conflicto, en donde entran como datos de referencia la aspiración, la convicción y la responsabilidad.

Según Chateau (1958), "La infancia sirve para jugar y para imitar". No se puede imaginar la infancia sin sus risas y sus juegos.

Estudiar en el niño solo el crecimiento, el desarrollo de las funciones, sin tener en cuenta el juego, sería descuidar ese impulso irresistible por el cual el niño modela él mismo su propia estatua. No se debería decir de un niño solamente que "crece", habría que decir que se "desarrolla por el juego".

La infancia tiene por consiguiente como fin el adiestramiento por el juego de las funciones tanto fisiológicas como psíquicas. El juego es así el centro de la infancia, y no se le puede analizar sin señalarle un papel de preejecicio.

Juego y deporte tienen en común la representación de un acto dentro de un campo propio delimitado para una fiesta. En ambos hay alegría. El elemento libertad está claramente manifiesto en el juego, no así en el deporte. El conjunto de los actos deportivos se da durante una temporada; los juegos cuando eran sagrados se veían ilimitados en el tiempo. El juego sin embargo, tiene características culturales que le son peculiares e importantes y que no aparecen en el deporte. En el juego nace la civilización, es el principio de la sociedad porque en él se descubren los valores ajenos: el honor o la valentía y del conjunto: la disciplina y la personalidad, no así en el deporte porque perdió su carácter de juego precisamente.


Deporte: evolución y contexto social

Cagigal (1985; Castejón, 1995), opina sobre el deporte, "Nosotros no entendemos deporte como un concepto que comprenda toda la enseñanza del movimiento, ni siquiera lo referido solamente a la competición organizada. Deporte es aquella competición organizada que va desde el gran espectáculo hasta la competición de nivel modesto; también es cada tipo de actividad física realizada con el deseo de compararse, de superar a otros o a sí mismo, o realizada en general con aspectos de expresión, lúdicos, gratificantes, a pesar del esfuerzo.

Castejón (1995), define al deporte como una actividad física lúdica, donde la persona, de forma individual o en cooperación con otros, puede competir consigo mismo, con el medio o contra otros tratando de superar sus propios límites (tiempo, distancia, habilidad, etc.), respetando las normas establecidas y logrando valerse de algún material para practicarlo.

Etimológicamente la palabra deporte deriva del latín disporte (dis y portare) que quiere decir sustraerse al trabajo. Esta derivación implica que el deporte es diversión, no tarea pesada. En el deporte la actitud es de juego y la satisfacción reside no tanto en los resultados como en la experiencia misma, sin embargo los resultados placenteros aumentan casi siempre el deleite de participar (Lawther,1978).

El deporte y el juego han formado y siguen formando parte de una cultura universal que los convierten en instrumentos básicos y esenciales de la vida social (Snyder y Spreitzer, 1975; en Ramírez y Rodríguez, 1996).

Resulta difícil encontrar una cultura o una civilización por más milenaria que ésta sea que no haya tenido dentro de su forma de vida la práctica de alguna actividad deportiva que reflejara una parte muy importante de la esencia de sus pueblos.

En la Grecia clásica las actividades deportivas además de ser un entrenamiento militar y una especie de ofrenda de tinte religioso, se transformaron en una competencia donde el culto a la belleza y el perfeccionamiento del cuerpo fueron sustituyendo su significado inicial. El fenómeno espectáculo empezó a adquirir una relevancia significativa, de tal manera que se crearon varias competencias organizadas bajo un reglamento y una periodicidad previamente establecida. Las competencias más importantes eran 4: Juegos Olímpicos (cada 4 años), Juegos Píticos en la ciudad de Delfos (cada 4 años), Juegos Itsmicos y Juegos Nemeos (cada 2 años) (Bowra, 1965; en Ramírez y Rodríguez, 1996).

Fue principalmente en el año de 1888 cuando el deporte nace en su forma moderna y se convierte en un espectáculo masivo, cuando el Barón de Coubertín, reúne a los representantes de 14 naciones en un "Congreso para el establecimiento de los Juegos Olímpicos", que desde entonces se siguen celebrando cada 4 años en diferentes ciudades del mundo (Parent, 1990).


La influencia del deporte en el desarrollo personal

La posibilidad educativa de los deportes ha sido una de las razones más comunes que se han propuesto en el intento de justificarlos. Las escuelas y universidades de muchas sectas y órdenes religiosas han mantenido la actividad deportiva con vistas a la formación del carácter, al desarrollo de la autodisciplina y a la tolerancia del dolor, de la incomodidad y del peligro. Los puritanos eran, en la práctica, unos ascetas aún en el campo de juego.

Los objetivos propuestos que con más frecuencia se invocan como razones para la inclusión de los deportes en la enseñanza pública y privada son la formación del carácter, el mantenimiento de la salud y de la aptitud, en especial aptitud para el servicio militar y quizás el crecimiento y desarrollo temprano de los jóvenes.

Los filósofos de la educación y los gobernantes abogaron, a lo largo de los siglos, para que se incluyeran los juegos y deportes en la educación de los niños. Sócrates, Aristóteles, Quintiliano, Comenius, John Locke y también John Dewey pensaban que los juegos físicos eran esenciales para la educación.

Otras metas para cuya consecución se considera el deporte como el instrumento adecuado son la integración y la solidaridad grupal, la comunicación intergrupal e intragrupal, el contacto social y el conocimiento entre ambos sexos, la expresión de formas estéticas con gracia y belleza, un medio de perseverar la concordia en una sociedad en la que el hombre cuenta con cantidades crecientes de pasatiempos, un escape inofensivo para la agresión, un sustituto para los vicios e impulsos oprobiosos de la gente común, desde el punto de vista social, y como fuente de prestigio nacional e internacional. La sociedad espera que los deportes produzcan resultados visibles y tangibles que sirvan como testimonios de que ha conquistado vigor y mejoramiento físico. La sociedad, necesita tener campeones que de manera espectacular encarnen la superioridad física.

Coincidiendo con Lee (1990; en Gutiérrez, 1995), y basados en el convencimiento general de que cualquier actividad que se realice durante los años de formación de un individuo producirá un impacto educacional, como ya señala Escámez (1986; en Gutiérrez, 1995), el deporte es una de las influencias a considerar en la educación de la juventud y , para muchos, la más importante aparte del colegio. Por ello, resulta de capital importancia que todos los responsables de la organización y desarrollo de los programas deportivos comprendan los efectos que las experiencias deportivas pueden ocasionar (Gutiérrez, 1995).

Este marco de referencia permite ubicar de donde se fundamenta la propuesta de la Escuela Deportiva ITESO, conscientes del papel capital del juego en la infancia y de los efectos de la participación en actividades deportivas; se propone sobre estas bases conjugar elementos que permitan tener un mayor control en los resultados que de la participación deportiva se esperan.


Escuela Deportiva ITESO

Objetivo

El objetivo de las Escuela Deportiva ITESO es utilizar el deporte como una herramienta de tipo formativo, donde el niño y el adolescente encuentren un espacio a la diversión, al desarrollo físico, al desarrollo técnico - táctico deportivo, al autoconocimiento, a la confrontación con su medio y al convivió social; que les permita lograr un desarrollo personal óptimo y así favorecer el equilibrio social.

Metodología

La Escuela Deportiva ITESO ofrece 3 deportes, Fútbol Soccer, Básquetbol y Voleibol. Existen 4 categorías que van desde los 6 años a los 14 años.

Cada categoría tiene un programa de entrenamiento deportivo específico diseñado por un entrenador experto en cada deporte, el cual se combina con un programa de actividades con orientación psicológica que persiguen diferentes objetivos según la edad del niño. Estos programas se combinan a partir de la categoría de 9 -10 años, a continuación se describen los objetivos de las actividades con orientación psicológica en cada categoría.

CATEGORÍA
PROGRAMA
OBJETIVO

9 - 10 Años
Valores
Representar un espacio propicio para que el participante experimente, confronte y tome conciencia de su propio desarrollo valoral.

11-12 Años
Desarrollo de Variables de Personalidad
Hacer conscientes las habilidades de asertividad, autoestima, tolerancia, motivación de logro y socialización para facilitar el desarrollo personal a través del deporte.

13-14 Años
Autoconocimiento
Proporcionar al participante un espacio donde la reflexión, el auto análisis, la puesta en común, la experiencia deportiva y la convivencia con el grupo, faciliten el proceso de autoconocimiento.




Los niños asisten a la escuela deportiva 3 veces por semana y en ocasiones una 4 sesión cuando tienen encuentros deportivos. Dos de los 3 entrenamientos están destinados al desarrollar las habilidades y capacidades perseguidas por los programas deportivos y se dedica una sesión de la semana al trabajo de las actividades con orientación psicológica que generalmente se trabaja en un salón de clases. Una labor indispensable de los entrenadores es la de crear una dinámica grupal que permita asimilar las experiencias de forma integral es decir, que el participante identifiqué tanto el trabajo de cancha como el de los salones de clase como una misma experiencia.

Para garantizar que las actividades que se realizan impacten directamente en el desarrollo personal que se persigue se tienen diseños de evaluaciones muy precisos que van desde evaluaciones psicométricas (al inicio y al final de los programas), observaciones constantes, aplicación de instrumentos de evaluación a niños y padres de familia, hasta gráficas del desempeño esperado por parte de los entrenadores.


Conclusiones

La propuesta de la Escuela Deportiva ITESO es relativamente joven, sin embargo gracias a las metodologías precisas para recabar información del desarrollo de las mismas hemos ido perfeccionando la propuesta.

El equipo de trabajo de la Escuela Deportiva ITESO esta convencido de que esta propuesta cada vez se aproxima más a un modelo de trabajo que pudiera facilitar el que la experiencia deportiva de niños y jóvenes realmente se constituya como un contexto positivo para el desarrollo personal.

Sabemos que a lo largo del mundo existen trabajos sobresalientes en el terreno deportivo infantil, donde el simple ejercicio físico, táctico y técnico despiertan en los participantes elementos que influyen de forma positiva en su desarrollo, sin embargo con esta propuesta queremos de alguna forma incrementar la posibilidad de que estos efectos se controlen y no que queden al azar.

Como señalamos anteriormente, la Escuela Deportiva ITESO es una aproximación a un modelo de trabajo que pretende desarrollar el interés de dirigentes, entrenadores, psicólogos y personal involucrado en el deporte infantil por intentar configurar de distinta manera los contextos deportivos infantiles.


Bibliografía

Castejón, J.F. (1995). Fundamentos de iniciación deportiva y actividades físicas organizadas. Madrid: Dykinson.

Chateau, J. (1958). Psicología de los juegos infantiles. Buenos Aires : Ed. Kapelusz S.A.

Gutiérrez, M. (1995). Valores Sociales y Deporte. La actividad física y el Deporte como transmisores de valores sociales y personales. España: Ed. Gymnos.

Huerta, H., Dellamary G. (1986). Tiempo y espacio. El fútbol como fenómeno psicosocial del siglo XX. México, D.F.: Imprejal.

Lawther, J. (1972). Psicología del Deporte y del Deportista. España: Ed. Paidos Ibérica

Parent, J. (1990). Para una ética del deporte. Zamora, Michoacán: El colegio de Michoacán.

Ramírez, C.P., Rodríguez, M.M. (1996). Principales fuentes de estrés y sus repercusiones en el rendimiento de jugadores de fútbol de la primera división nacional. Tesis inédita de licenciatura en Psicología. Guadalajara, Jal.: ITESO.

Hacen falta competiciones más formativas en el deporte base

Centro de estudios, desarrollo e investigación
del fútbol español - CEDIF Horst Wein
(Alemania)


En el año olímpico 1992 Neil Postman, catedrático de sociología de la Universidad de New York, afirmó en su celebre libro "La desaparición de la infancia" (artículo en el periódico La Vanguardia en diciembre de 1993) que la sociedad moderna no diferencia los gustos del niño de los de los adultos: "Comen la misma comida, ven diariamente los mismos programas de televisión, cometen los mismos crímenes, toman alcohol y la droga, etc., etc.

También el mundo laboral se está alternando. Niñas de doce o trece años están entre Los modelos mejor pagados y hay niños actores y cantantes que a los 8 años son multimillonarios. Es imposible que estas personas se comportan como un niño debe comportarse…

Vivimos en una época en la cual lo sociedad moderna no distingue claramente entre el mundo del niño y el del adulto, y esto, según Postman, es muy peligroso. Dice "el niño debe descubrir los misterios de la vida adulta muy lentamente y de un modo psicológicamente aceptable. Si descubre demasiado pronto que sus padres no son perfectos, que sus profesores no lo saben todo y que en el mundo hay seres humanos que matan o roban frecuentemente, el niño crece para convertirse en un adulto débil".

Hoy el entorno, que es el espacio natural donde se mueve el niño, está sufriendo por las crecientes urbanizaciones y la "hormigonización" del paisaje urbano, con todas sus limitaciones, obliga al niño aprender a moverse "en contra de la naturaleza" (por ejemplo cruzar la calle por el paso de los peatones o andar en la acera cogida por la mano de un adulto). A medida que se va perdiendo el espacio natural, los niños han de inventar o nosotros como profesores, adultos o padres debemos ofrecerlos otras formas de movimiento. Por ello la importancia del deporte escolar y asociativo.

Algo parecido ocurre también en el mundo del fútbol. En vez de practicar en un jardín o en la calle o cualquier otro espacio natural, el creciente trafico y urbanismo no permite a la gran mayoría de los jóvenes disfrutar de la infancia que vivían sus abuelos. Desde la edad benjamín están hoy en día (afortunadamente sólo en pocas Federaciones Territoriales) todavía expuestas a unos rígidos métodos de entrenamiento y a ligas con competiciones que no respetan las leyes de la naturaleza ni las capacidades mentales y físicas de sus jóvenes practicantes.

Las competiciones en vez de adaptarse con sus reglas perfectamente al benjamín, alevín, infantil y cadete, le obligan a adaptarse a ellas. La prisa de acercar los jóvenes promesas al juego de los adultos han resultado con frecuencia en la adquisición de numerosos hábitos incorrectos que limitan hoy y limitarán ambién en futuro el rendimiento de muchos jugadores adultos.

Poco se gana, pero mucho se pierde, cuando se organizan ligas de benjamines en el fútbol 7 o cuando se obliga a los infantiles de enfrentarse durante el inicio de su pubertad ( cuando atraviesan una profunda crisis mental y física) a la dificultad y complejidad de la competición adulta en un campo demasiado grande y un balón, para ellos, demasiado pesante.

Ni los benjamines, ni los infantiles están todavía listos o preparados a enfrentarse con ciertas garantías de éxito a 7 contra 7 o 11 contra 11, ni del punto de vista de la fisiología o biomecánica ni del punto de vista cognoscitivo.

Tenemos que saber que una competición determina en alto grado los objetivos, los contenidos y los métodos del proceso de entrenamiento-aprendizaje. Eso vale también para los niños. Cuando una competición no respeta el momentáneo nivel de habilidades y capacidades del niño (como ocurre por ejemplo con el 7 contra 7 para los benjamines o el 11 contra 11 para los infantiles). ¿cómo se puede esperar que los formadores realicen sus entrenamientos "a la medida del benjamín o infantil", teniendo en cuanta sus característicos intereses , expectativas ,habilidades y capacidades?

La experiencia ha enseñado que los formadores sólo estarán bien considerados por los padres y oficiales del club cuando cosechan éxitos con sus alumnos. Pero para poder lograrlos deben orientarse constantemente a la competición de los niños y preparar sus entrenamientos con contenidos lo más similares a la competición, porque eso facilita al alumno la transferencia del entrenamiento a la competición y viceversa.

Aparte de eso, si un sistema de competiciones exija del benjamín y alevín cada sábado la práctica exclusiva del fútbol, los entrenadores-formadores, en búsqueda del éxito rápido, eligen para sus entrenamientos sobre todo contenidos futbolísticos, descuidando la parcela de la motricidad y de la imprescindible coordinación.

Más temprano se organiza para los niños competiciones que exigen sólo habilidades y capacidades futbolísticas, más temprano los formadores tienden a ofrecer en su proceso de enseñanza-aprendizaje exclusivamente contenidos específicos, es decir del juego de fútbol.

Pero quién sólo sabe de fútbol, dice Cesar Menotti, ni del fútbol sabe…

Así los técnicos de los jóvenes potencian una prematura especialización del niño, sin asegurar que los niños reciban en los primeros años de su práctica futbolística una amplia formación polifacética con una gran diversidad de estímulos y experiencias motoras, lo que los científicos del deporte consideran imprescindible para lograr éxitos en la edad adulta.

En vez de ponerse ala par de la naturaleza y despertar y desarrollar de forma natural la innata capacidad creativa y de imaginación mediante competiciones formativas a su medida (por ejemplo un "Pentatlón para el Mini Fútbol" -unos 3 juegos de fútbol combinados con 2 juegos polivalentes para los benjamines, Fútbol 7 para los alevines y Fútbol 8 entre las dos áreas de penalti en el campo reglamentario para los infantiles) se obliga a los niños de estas edades a obedecer en sus actuales competiciones a las rígidas reglas de comportamiento del mundo de los adultos. ¡Sólo su aceptación y aplicación por parte del niño hace posible un desarrollo ordenado de esta competición ! El excesivo número de jugadores en el campo del fútbol 7 o 11 crea frecuentemente situaciones confusas o no solubles (existe una defensa presión natural porque todos los niños quieren jugar el balón a la vez) a las cuales la mayoría de los jugadores suelen responder con un gran porcentaje de errores y además con un juego destructivo.

Modificando en algo la palabras de Postman podemos afirmar "al permitirles el acceso a la fruta prohibida de la información (competición) adulta, se expulsa los niños del fútbol del jardín de la infancia".

Parece que hoy en día muchos responsables del fútbol base piensan todavía como la gente en la Edad Media. ¿Por qué ? En la Edad Media la sociedad sólo conocía bebés y adultos. A los seis o siete años se consideraba una persona de esta edad como un adulto porque participaba en todos las actividades adultas: trabajaba con los adultos, comía, se vestía y se comportaba como uno de ellos.

¿Por cuánto tiempo todavía se permite que las pocas experiencias de unos pocos continúan obstaculizando la óptima formación de las próximas generaciones de futbolistas?

"Uno de los varios problemas a solucionar en nuestro fútbol base es que la gran mayoría de los formadores conocen bien su programa o modelo de formación para los niños, pero no conocen bien a ellos"

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 7 - N° 34 - Abril de 2001

Formação do jovem praticante, Jose M. constantino

Formação do jovem praticante

Quem ensina o desporto às crianças e aos jovens? A pergunta pode parecer descabida. Mas nada se perde em ensaiarmos as respostas. O ensino do desporto, através das diferentes modalidades desportivas é realizado pelas escolas e pelos clubes. E por outras entidades públicas e privadas. O ensino da natação ou do futebol, por exemplo, pode ser encontrado em programas escolares e em serviços de clubes, municípios e entidades empresariais privadas. Mas se quisermos procurar o ensino da esgrima dificilmente o encontraremos fora da estrutura associativa. Ou o hipismo na estrutura associativa e privada. Com excepção, em ambas, do ensino publico militar. Os exemplos podem multiplicar-se e revelarão um elevado grau de diferenciação no modo como as modalidades desportivas encaram o problema da respectiva aprendizagem técnica.
Num quadro tão díspare quem assegura a qualidade dessa formação? A resposta tem sido encontrada através da certificação dos agentes de ensino (professores, treinadores, etc.) Supostamente, essa certificação, garante a respectiva qualidade. É o caso da licenciatura em educação física e desporto e dos diferentes graus de qualificação de treinadores desportivos.
Qual o balanço que é feito desta qualificação? Garantem as diferentes formações em educação física e desporto (existem cerca de meia-centena) as necessárias competências para o efeito? As alterações produzidas no âmbito da formação de treinadores serão suficientes para garantir a respectiva qualidade formativa?
Estes temas não parecem estar na primeira linha das preocupações de quem gere as modalidades desportivas. Mesmo sabendo-se que, em parte, a qualidade dos agentes de ensino determinará em muito a qualidade dos praticantes. Durante décadas esta foi uma frente de batalha de técnicos desportivos oriundos da formação superior em desporto e com forte ligação às modalidades. Mas uma batalha que para ser vencida carecia de um adequado envolvimento dos dirigentes. Que deveriam olhar para a formação dos técnicos como um elemento critico para qualificação das respectivas modalidades e não apenas como um negócio em que se transformaram muitos dos cursos “formação “.
Nesta matéria não se pode invocar apenas as responsabilidades do Estado. Elas existem, é certo. Patentes no laxismo irresponsável que permitiu o aparecimento de formações superiores em educação física e desporto sem a garantia de adequada qualificação científica (e muito para além da empregabilidade necessária…). No atraso de um novo regime de formação de treinadores que os actuais responsáveis políticos de algum modo resolveram. Mas também é justo que se reconheça que se há sector da administração pública desportiva que tem um histórico de elevada credibilidade e competência é o da formação. Sobreviveu sempre às alterações governativas e de liderança interna e manteve, ao longo dos anos, um acervo de competência que é da mais elementar justiça reconhecer e louvar.
Só que o desenvolvimento das práticas do desporto e a entrada no sistema de novos actores (públicos e privados) alterou significativamente o modelo existente e colocou questões novas que carecem de ser objecto de abordagem. E que incluem não apenas a formação dos agentes de ensino/treino. Mas o próprio modelo técnico da formação do jovem praticante, todo ele construído num mundo que é hoje diferente. Um modelo que se não pode limitar às aquisições motoras de tipo técnico ou táctico mas que se tem de centrar no lugar que o desporto deve assumir na vida de um jovem e no tempo que ele está disponível para lhe dedicar. O abandono desportivo precoce, matéria pouco estudada entre nós, tem no modo como é feita a formação do praticante um dos seus elementos explicativos. Não o único. Mas um elemento a pesar.
Qualquer que seja o modelo dessa formação desportiva as práticas recreativas são o terreno essencial quer à progressão técnica, quer à fixação dos jovens nas modalidades. E um pressuposto à orientação e especialização desportivas. Uma matéria, de resto, abundamente documentada por quem neste país tem estudado e publicado sobre a formação dos jovens praticantes. E uma responsabilidade,não nos cansamos de repetir ,de quem dirige as modalidades: as respectivas federações.




publicado no blog: colectividades desportivas

Saudação

Caros amigos e desportistas
Vamos iniciar uam nova época desportiva e com ela mais desenvolvimentos, comentarios, artigos de opinião sobre a abordagem do Andebol de Base, conto convosco e basta enviarem-me artigos identificados para serem publicitados neste blog de todos.
abraço
antonio cunha

quinta-feira, 27 de maio de 2010

Abandono Precoce e Iniciação Esportiva Antonio Cunha

– propostas para mudar esse cenário
26 maio 2010 por António Cunha

Este trabalho teve a colaboração do Prof. Carlos Resende Docente e Ex-Treinador Campeão Nacional pelo F.C. do Porto e Atleta Internacional de elevado nível desportivo e do Prof. Lucas Leonardo, coordenador do site “Pedagogia do Handebol”

Para que seja possível aprender é necessário que haja processo. Para haver processo, torna-se necessário haver adesão.

A preocupação com o abandono precoce na iniciação esportiva é algo que nos últimos anos vem sendo muito estudado por pesquisadores que se preocupam com uma nova abordagem de ensino do esporte.

Dentre pesquisadores desse assunto, o professor Professor Roberto Paes da UNICAMP é um dos principais autores que, além de discutir as questões do abandono precoce relaciona tal problema educacional e o processo de especialização precoce.

Especialização precoce e abandono precoce, ambos são peças de uma mesma engrenagem, que criam um infeliz circulo vicioso de entrada, abandono e muita vezes, desgosto pelo esporte.

Especializar precocemente tem total vínculo com uma visão de ensino que se baseia na ânsia pelo alto-rendimento esportivo e os vilões da história podem ser muitos: professores, pais, dirigentes de clubes e outros.

Porém, o professor, como principal responsável pela práxis educacional, é peça fundamental desse ciclo que se forma e também, o primeiro responsável pela sua transformação.

O professor Antônio Cunha, da Faculdade do Porto, também é um dos principais nomes que estudam essas questões com especificidade no handebol.

Na Conferencia entre a FPA (Federação Portuguesa de Andebol) e as Universidades portuguesas sobre a problemática do handebol nas escolas portuguesas, o professor apresentou um trabalho aplicado, voltado para a discussão dos problemas do abandono precoce e buscando solucionar tal questão.

Foi um trabalho intensivo nas aulas de estudo práticos na Faculdade do Porto e testado com sucesso há 4 anos.

Em pesquisa realizada com os jovens atletas inscritos na AAP (Associação de Andebol do Porto, a maior de Portugal) que abandonaram a modalidade no início da sua carreira desportiva, as principais causa destacadas foram:
1.Não entendimento por parte dos novos praticantes com os objetivos do treinador/atleta nos indicadores básicos a aprender.
2.Insatisfação no lugar obrigado a jogar quando as expectativas eram outras.
3.Modelo de competição condicionada nos seus aspectos regulamentos técnico/pedagógicos, pouca liberdade da aplicação do Jogo Livre como forma principal da motivação por parte dos novos praticantes.
Face a esta realidade foi realizado um trabalho de pesquisa aplicado nas aulas práticas a proposta da “rotatividade dos postos defensivos” em que o aluno estava atuando. E, por haver mudança rotativa dos postos defensivos, havia, por consequência, no ataque uma correspondência a novos lugares, tornando o jogo mais atrativo e motivador, promovendo experiências diversificadas durante o jogo, o que para as fases iniciais de aprendizagem é imprescindível, principalmente por essa ser uma fase de descoberta (figura 1, clique nela para ampliá-la).

Figura 1. Rotatividade defensiva e consequente rotatividade ofensiva: multiplicação de experiências esportivas no handebol (clique na imagem para ampliá-la)

Desde sua aplicação iniciada nas aulas de Estudos praticos II e IV (Bolonha) Handebol, os resultados tem sido excelentes por parte da receptividade dos alunos e alunas( a maioria não tem experiencia de andebol a nível federado nem escolar), e como tal, pode-se apontar soluções para que uns dos graves problemas da aprendizagem do handebol pelos jovens seja resolvido. A rotação dá se não ao gol, mas sim em jogos de tempo ou score limitado 3 ou 5 gols e roda-se nessa altura, assim se ganha rotinas dos lugares específicos.

No entanto, ainda assim, a Federação Portuguesa ainda não adoptou o “modelo” nas categorias de base, face a perda sistemática em todas as épocas de centenas de jovens. A razão principal de não se ter verificado as mudanças regulamentares foi porque nós consideramos importante 3 a 5 anos de reflexão e experimentação nas aulas e ouvir os praticantes para passarmos para a alteração regulamentar.

Esse problema, voltado à adaptação de regras para a iniciação esportiva também é um fator de dificuldade nas ligas e federações brasileiras.

Existem boas iniciativas, porém, quase sempre o tradicionalismo voltado à ansiedade por resultados esportivos e pela definição de funções no jogo realizados de maneira precoce, vencem as novas ideias baseadas em fatores estudados cientificamente por pesquisadores que adotam novas abordagens de ensino do esporte.

Esperamos que essas questões sejam mais bem discutidas e refletidas por todos nós, professores e educadores do esporte coletivo.

quinta-feira, 6 de maio de 2010

Plano de Aula para Ensino do Handebol – Jogar com, como e contra o Pivôt

5 maio 2010 por Lucas Leonardo

Venho, a partir de hoje, descrever alguns planos de aula. Planos de aula, como o nome diz são apenas “planos” ou seja, uma estratégia montada de forma a preocupar-se com a sistematização de ensino que, assim como uma proposta currícular, deve ser maleável de acordo com o andamento da aula/treino, podendo sofrer, ou não, variações e alterações.

A proposta que descrevo aqui terá como base alguns princípios importantes no que tange aos aspectos metodológicos (ênfase no jogo como forma de ensinar) e didáticos (orientando para a descoberta guiada, contruída em conjunto com o professor, orientada para um determinado conteúdo).

Plano de Aula

Tema – Jogar com, como e contra o pivô

Conversa Inicial – Falar da aula passada, e orientar de maneira breve que os alunos se organizem livremente em trios.

Atividade 1 – 2×1 com área delimitada

Objetivos: aprendizagem incidental (aprender sem saber que se está aprendendo) de como defender um pivô e um atacante, de como e quado passar a bola para o pivô e de como ocupar os espaços da quadra jogando com limitação de sua área de atuação – situação típica dos pivôs.

Utilizando-se das riscas da quadra, tais como o círculo central, as cabeças dos garrafões e outras marcações quaisquer, um jogador, com posse de bola (chamarei de atacante) deve passar a bola para outro (chamarei de “pivô”), que se encontra “preso” dentro dessa determinada área demarcada. Um jogador defensor deve impedir que o passe chegue a esse jogador. Não há para o atacante e o defensor limite de zona de atuação, há apenas para o “pivô”.

Em momento algum será falado que se trata de um jogo de pivô, permitindo que todos os jogadores envolvidos nesse 2×1 vão experimentando as melhores formas de atuar.

Será típico, visando o cumprimento da lógica do jogo, que o defensor arrisque-se a tomar a bola do jogador que está com ela, deixando o “pivô” livre, sofrendo vários pontos, pois o mais importante para quem defende e tentar ter o mais rápido possível a posse da bola (ver texto). Porém, essa ação facilita que o passe ao “pivô”, nessa atividade, seja realizado.

Cabe, nesse momento, ao professor, instigar os defensores se a melhor forma de recuperar a bola é tentando recuperá-la do atacante que tem sua posse ou se é buscando aproximar os atacantes, de forma a conseguir marcar os dois ao mesmo tempo e interceptar o passe que um tenta realizar para o outro, ou mesmo, roubar a bola do atacante com uma atitude rápida, surpreendendo o atacante.

Colocada essa dúvida, a reflexão deve ser direcionada para a intenção de marcar o “pivô”, ficando à sua frente e, quando o atacante que tem a bola se aproximar dele, tentar recuperar a bola através da interceptação do passe ou de uma atitude que surpreenda o atacante, recuperando a posse de bola do próprio atacante.

Criar para essa atividade, uma proposta de rodízio, de acordo com os resultados obtidos pelo confronto:

* Se o atacante passar a bola para o “pivô” trocam de função o atacante e o “pivô”
* Se o marcador interceptar o passe, trocam de função o atacante e o defensor.
* Se o atacante parar de driblar a bola (quicá-la no chão) e ficar por mais de 3 segundos com a bola na mão, a defesa vence, havendo a troca entre o defensor e o atacante.

Atividade 2 – Questioná-los sobre a atividade anterior

Objetivos – possibilitar a representação da atitivade anterior, contextualizando o aprendizado com as informações que os alunos já possuem de um jogo formal de handebol.

Vivida a atividade anterior, trazer em discussão quando aquele tipo de relação ocorre num jogo de handebol. Chegada à conclusão de que se trata da relação entre pivôs, atacantes e defensores, demonstrar (das mais variadas formas – com pranchetas, utilizando os próprios alunos e se for necessário, até mesmo interagindo com eles através de exemplos que envolvam a participação do professor), que passar a bola para o pivô envolve a necessidade deste estar livre (com condições de receber a bola num espaço vazio, sem marcadores), orientando os alunos a entenderem, ainda no nível da representãção, que dependendo da atitude do defensor (ele solta o pivô e vem marcar o atacante ou continua marcando o pivô?) a bola pode ser passada ao pivô ou mantida sob o domínio do atacante (e no caso do jogo, até mesmo finalizada a gol).

Atividade 3 – 2×1 com área delimitada

Repetir a atividade, para que a representação mental seja colocada em prática, já com a devida contextualização desse conceito, transformando a a tividade num jogo com relações de oposição transferível ao jogo formal.

Atividade 4 – 2x(1+goleiro) com área delimitada

Vivenciar a mesma situação, agora com a delimitação de uma região de atuação utilizando a área dos 6 metros, e tendo como objetivo fazer gols, seja pelo atacante, seja pelo pivô.

O atacante terá que trazer para esse jogo os conceitos aprendidos – se o pivô estiver marcado, manter a bola consigo, mas agora, visando a progressão ao gol adversário; se o marcador tentar sair para marcá-lo, visando recuperar a posse da bola, buscar o pivô que estará desmarcado, para que ele receba a bola e finalize a gol. Pode-se manter a mesma relação de rodízio ou então, haver rodízio através do aviso do professor.

Conversa Final – Abrir para que dúvidas sejam colocadas ao professor e outros alunos. Refletir sobre a dificuldade de atividade e reforçar os conceitos básicos de quando passar a bola ao pivô e quando buscar progredir ao gol. Bem como quais as ações que o defensor deve ter para que, mesmo em inferioridade numérica, consiga facilitar sua atuação.

quarta-feira, 5 de maio de 2010

A Magia do Handebol,Jorge Knijnik

A Magia do Handebol
Recebi a agradável notícia da publicação do livro de handebol do amigo Jorge Dorfman Knijnik, que foi técnico da ABA Hebraica durante 11 anos e hoje é professor e pesquisador da "University of Western Sydney - Australia".
Não poderia deixar de compartilhar com os leitores desse blog um trecho do livro que o Jorge me enviou, que apresenta o handebol de uma maneira muito interessante. Um texto que apaixona até mesmo os já apaixonados e viciados em handebol como eu. O título do texto é "A magia da modalidade: Bolas de fogo flutuantes" e está dividido em 3 cenas extremamente vivas.
Leia e Divirta-se!!

Cena 1 – No coração da Itália
Era uma noite quente, muito quente, no sul da Itália, na cidade de Teramo, perto de Pescara, no mar Adriático. Disputava-se a Coppa Interamnia, tradicional torneio que reúne aproximadamente sete mil jovens de todas as partes do mundo, entre dez e 21 anos, para jogar handebol. Joga-se por toda parte, em quadras de asfalto, grama, areia, e até em estacionamentos. Joga-se debaixo do sol, em alguns casos com um pouquinho de chuva – e é bola na rede o tempo todo. Em julho, em Teramo, o handebol não para! Adrenalina.
E há uma quadra central, ao ar livre, com tapete emborrachado, verde, lindo, posicionada atrás de uma igreja do século XIII – nela ocorrem os principais jogos, as finais dos torneios, e as disputas entre seleções nacionais de atletas de até 21 anos. As arquibancadas de madeira, que ladeiam esta quadra, ficam lotadas o tempo todo. Espetáculo.
Era o que acontecia naquela noite. A brisa morna do verão italiano abraçava a quadra, atletas e espectadores. Duas seleções nacionais, as equipes femininas de Taiwan e da antiga Tchecoslováquia, se enfrentavam. De um lado, garotas fortes, “parrudas”, altas, dirigidas também por um técnico alto e rechonchudo, muito barulhento. No campo oposto, um time de chinesas pequeninas, magricelas, por quem ninguém daria nada. Seu técnico, de tão pequeno e discreto, parecia invisível. Mas, como movidas pelo vento, as jogadoras de Taiwan disparavam como raios por toda a quadra, em lances rápidos e objetivos, conquistando gols atrás de gols por trás da defesa gigantesca das europeias. Velocidade.
A goleira de Taiwan, então, parecia acionada por um controle remoto: ficava imóvel, no meio das traves, com as pernas dobradas. Bastava, entretanto, uma pequena bola ir na direção dela, que sua reação era surpreendente, ela se agitava toda, fazia a defesa, e rapidamente já jogava a bola pra frente, pois sabia que uma pequena companheira sua, com a velocidade de uma onça caçando nas savanas africanas, apareceria de algum lugar para pegar a bola e ir para o gol. A bola, então, mal se via: aquela esfera branca, tão desejada por todas naquela quadra, zunia em alta velocidade por todos os lados, não dando sossego nem para as goleiras nem para o público, que mal conseguia acompanhar todos os seus movimentos. Precisão.
Mas, surpresos estávamos nós, que assistíamos a partida. Tendo apostado nossas fichas nas tchecoslovacas, por sua tradição no handebol e pela força física da equipe, víamos nossos prognósticos ruírem. Faltando pouco mais de cinco minutos para o final do jogo, a equipe de Taiwan vencia por seis gols de diferença – as orientais riam, se cumprimentavam, dando já por certa aquela vitória. Concentração.
Repentinamente, porém, algo se mexeu. Uma jogadora europeia erra um lance muito fácil, um arremesso na frente da goleira. Nervosa, ela se agita, pula, e começa a gritar com as companheiras da equipe. Todas começam a falar alto, agitadas. O técnico, que já falava aos berros, agora estava translúcido, soltando a voz. União.
Outra partida parecia começar ali. Uma fúria tomava conta das tchecoslovacas, que em menos de cinco minutos correram como nunca, tirando energia não se sabe de onde, e empataram a partida – houvesse mais trinta segundos, teriam ganhado o jogo ali mesmo. As jogadoras de Taiwan, atônitas, mal acreditavam no que viam, assim como o público, que delirava nas arquibancadas. Volta por cima.
O jogo empatou, e foi para o tempo extra, a prorrogação, que no handebol é curta, dois tempos de cinco minutos. Embevecidas e encorajadas por sua recuperação, as europeias ganharam das orientais, que ainda assim também correram como nunca. A batalha foi duríssima. Ao final do jogo, ambas as equipes foram aplaudidas de pé durante dez minutos pelo público, em êxtase. Entusiasmo.

Cena 2 – No Parque São Jorge
Era uma noite fria, gélida e úmida, como costuma acontecer na cidade de São Paulo no mês de agosto. Desta vez o palco era uma quadra de handebol dentro da sede social do S.C. Corinthians, um dos clubes de futebol com maior torcida no Brasil, com grandes equipes masculinas de handebol na década de 1980. História.
Na plateia, apenas algumas namoradas dos jogadores, talvez esposas, alguns amigos, e jogadores juvenis, como eu, que haviam jogado a partida preliminar e agora assistiam seus ídolos na quadra. No time da casa, Montanha, Vanderlei, Xu, com Willian no gol. Do outro lado, na equipe do E.C. Pinheiros, outras lendas do handebol: Xexa, Viché, Foguete e Luisinho. A partida prometia. Expectativa.
O ginásio, que já é grande, parecia maior, imenso com as arquibancadas quase vazias, com cadeiras que sobem até o alto das paredes. O placar eletrônico, posicionado longe, quase no teto, não facilita a vida dos míopes. O vento gelado que cortava o ar, entrava nos ossos de quem assistia a partida. Mas outra coisa também cortava os ares, e esquentava aquela noite: os jogadores, após inúmeras passadas e emaranhados de trocas de posições e passos velozes em curtos espaços, atiravam verdadeiras bolas de fogo contra os goleiros, ou em passes entre si, que aqueciam os olhos e os corações da pequena plateia. Fervura
O jogo se alternava, num ritmo frenético. Ora o Pinheiros avançava no placar, comandado por seus jogadores inteligentes e velozes. Dali a pouco, no entanto, e animados pelas defesas de seu goleiro, craque da seleção brasileira, os corintianos iam ao ataque com vigor, virando o jogo. Incerteza.
Aos poucos, o que parecia força bruta, apresenta sua verdadeira face: pequenos lances inteligentes ludibriavam as defesas; movimentos curtos e precisos deixavam os goleiros sem saber para onde se dirigir debaixo das traves; os técnicos, verdadeiros estrategistas das quadras, mudavam as posições, determinavam novos ritmos, travavam o seu duelo mental, em conjunto com os jogadores. Naquela noite, a única certeza era que todos haviam esquecido o clima gélido da noite paulistana, e o sangue fervia no corpo da plateia e dos jogadores. Empolgação.
Os choques entre os jogadores eram muitos. Pequenos estranhamentos, porém, não estragavam o clima daquele jogo. Ao contrário, uma grande mão estendida ajudava aquele que havia caído, e a batalha recomeçava, no campo mental e físico. A indefinição do placar era completa. Lealdade.
Os jogadores apresentavam suas armas. Foguete, pelo Pinheiros, com seus voos certeiros, rodopiava e corria como se não tivesse pés. Luisinho, do mesmo time, como um mágico, fazia a bola sumir em suas mãos, e aparecer trinta metros adiante, no peito de um companheiro já posicionado nas traves corintianas. No Corinthians, Xu, um lépido canhoto, fazia arremessos inimagináveis, com seu braço esquerdo ágil, e colocava a bola pegando fogo nas redes. Montanha, de olhos ágeis, achava espaços onde qualquer um só veria braços, e também lançava seus torpedos em direção ao gol adversário. Frieza e habilidade.
Quase no final do jogo, quando a indefinição do placar era total, um pássaro sobrevoando uma das áreas daquelas defesas conseguiu mudar o rumo de tudo – do jogo, e da vida de todos que ali estavam – assistindo ou jogando. Este pássaro na verdade tinha um nome, e vestia a camisa do Corinthians: era Vanderlei, o ponta-esquerda da equipe. Poesia pura.
Mas Vanderlei não voava sem motivo. Um segundo antes, Montanha, o grande cérebro finalizador de torpedos fumegantes, havia soltado a bola, e não em direção ao gol adversário. É que quase no finalzinho do jogo, correndo muitos riscos, Montanha atirou a bola para cima, sobre a defesa do adversário. Ela flutuou sobre as cabeças e a área, e quando parecia que se perderia sem direção nem sentido no ar, aquele pássaro chamado Vanderlei, com um pulo fantástico, quase um voo, segurou-a, e com uma maravilhosa torção de corpo, atirou-a em pleno ar contra o gol do Pinheiros. Vitória.

Cena 3 - O bailado do handebol – o ritmo que me pegou
Vitória. Derrota. Emoção. Poesia. Habilidade. Lealdade. Empolgação. História. Incerteza. Adrenalina. Fervura. Expectativa. Entusiasmo. Volta por cima. Concentração. Velocidade. Espetáculo. Força. Bailado. E vibração, muita vibração. A cada gol – e são muitos no handebol – há vibração; a cada defesa do goleiro, também. A cada bloqueio defensivo, todos também comemoram. É um jogo vibrante.
Acho que de todas as qualidades existentes neste esporte maravilhoso, fui ficando vidrado aos poucos por cada uma. Pouco a pouco, a cada dia, fui conhecendo novas emoções e sensações. Mas acho que foi o ritmo e o bailado do jogo que realmente fizeram minha cabeça. Dentre todas as qualidades, que podem acontecer em diversos esportes, essa é única. O handebol é um jogo que, apesar de disputado em uma quadra grande, de 40 metros, é decidido em lances feitos em pequenos espaços – e para atuar neles, é fundamental ter ritmo, e conseguir alterá-lo constantemente. O ritmo do jogo é fascinante – e foi ele que fez com que o bichinho do handebol me mordesse, em cheio.
Comecei a jogar aos dez anos, nas quadras do Colégio Mackenzie, no centro de São Paulo. Fui levado por um amigo, o Paulinho, que me via jogar queimada nas ruas do bairro, e achou que o meu arremesso era bom. Meu primeiro professor chamava-se Trida, um lendário técnico das hostes mackenzistas. Foi com ele que aprendi a fazer uma passada rítmica (é assim que são conhecidos os três passos permitidos a um jogador de handebol quando tem a posse de bola) diferenciada: ao invés de darmos três passos em sequência, com um pé após o outro, o professor Trida nos ensinou a dar dois pequenos saltos com a perna direita, e, repentinamente, dar o terceiro salto com a esquerda, mudando assim todo o ritmo, e superando o adversário em pequenos espaços – o bailado do jogo entrava em minha vida, para sempre. Aquela passada diferenciada foi marcante para o meu sucesso no jogo, pelo menos quando comecei a jogar.
Fui para outra escola, o Vera Cruz, e agora era treinado pelo grande professor Toshiaki, que foi conquistado pelo meu novo ritmo – com ele disputei inúmeros e inesquecíveis jogos. Dali para o Clube Pinheiros, levado por amigos que me viram bailar nas quadras do acampamento Paiol Grande, foi um pulo. No clube, passei grandes momentos da minha adolescência em quadras de handebol. Descobrindo novos ritmos e passadas, mergulhando fundo em estratégias e táticas para conquistar o espaço dos adversários.
E assim segui para o resto da vida. Muitas vezes jogando de forma medíocre, mas sempre feliz, atuando nas equipes da minha escola, com o grande Walter Musa, ou naquelas dos clubes (sim, depois do Pinheiros, veio a Hebraica, clube em que meu estilo de jogo me rendeu a alcunha de “o bailarino do handebol”). Foi lá também que conheci meu grande amigo Robson Andrade, atual técnico da seleção brasileira feminina até 20 anos (equipe júnior). E com quem dei meus grandes passos como técnico, durante muitos anos, percorrendo o mundo atrás da bola de handebol. Daí para professor da modalidade em universidades foi outro pulo. E foi com pulos e saltos que descobri que o handebol não era um espaço apenas de marmanjos com pés gigantescos e força descomunal.
Percebi que se engana quem pensa que o handebol é um jogo para fortes. Sim, é um esporte viril, no qual há jogadas duras, e onde os arremessos são potentes, e no qual ter força é importante. Porém, no handebol, as qualidades de Apolo (o deus grego da visão, da antevisão e do conhecimento) superam aquelas de Hércules (a divindade que para os gregos representa a força bruta). Isto porque o handebol é um jogo que conta com uma particularidade muito especial: a área do goleiro. Nela, ninguém pode pisar, a não ser, como o nome mesmo demonstra, o goleiro. A área fica protegida por diversos jogadores, que não querem que ninguém se aproxime dela – são defensores “ferozes”, que fazem de tudo para afastar os atacantes dali, e também para tomarem aquilo que eles têm de mais precioso – a bola. Esta área, defendida por verdadeiras paredes humanas, é diferente das áreas do futebol, ou do futsal, que podem ser atacadas e invadidas por todos os lados, em busca do gol. Não, a área de handebol só pode ser invadida quando se pula sobre ela, e o gol, só pode ser conquistado por meio de arremessos de perto, ou de longe da área. Assim, buscar remover as barreiras que não querem que nos aproximemos dela, é fundamental.
Para isso, mais que força, é preciso estratégia, visão, e mesmo antever os passos e movimentos dos adversários que emparedam a área – é necessário o conhecimento simbolizado pelo deus Apolo, muito mais que a força bruta de Hércules. Os jogadores e as jogadoras devem usar a cabeça, imaginar e perceber falhas, pequenos defeitos e possíveis rachaduras nestes paredões defensivos. Os atacantes precisam criar e modificar seus ritmos, em conjunto, dançando com ou sem a bola, por vezes no mesmo sentido, mas em outros momentos na direção contrária, criando movimentos coletivos, tempestades de gestos e atitudes corporais que façam com que esta parede se abra um pouco, ou mesmo afunde.
Este bailado coletivo, improvisado, em um ritmo próprio do qual faz parte inexoravelmente o adversário – e no qual cada movimento é novo e decidido a cada instante, é que dita o correr do jogo de handebol. Em pequenos espaços, grandes decisões; em poucos segundos, riscos gigantescos. Em um ritmo alucinante, a bola se transfere de mão em mão, até o momento do arremesso. Zunindo no ar, ela irá decidir quem terá o próximo momento de vibração. E é esta bola que vamos seguir ao longo deste livro; é ela que irá nos mostrar seus caminhos até o gol, seus desígnios nos mostrarão os próximos vitoriosos ou derrotados – mas todos e todas, independentemente do resultado de cada jogo, conquistarão o principal prêmio que esta modalidade oferece: a possibilidade de abrir a cabeça, sonhar, conquistar espaços, criar, competir e dançar em um ritmo diferente a cada instante. Exatamente como fazemos na vida.